El contorno de ojos, que durante años fue el gran olvidado de las rutinas faciales, cobra ahora especial protagonismo. Es una de las consultas más recurrentes tanto en clínicas de estética, como en la oficina de farmacia. La pandemia ha cambiado nuestra forma de cuidarnos, y ahora debido al uso prolongado de la mascarilla, toda nuestra atención se centra en la mirada.

¿Cómo es la piel del contorno de ojos?

El contorno de ojos es la zona del rostro con la piel más fina, delicada y sensible, y por ello hemos de utilizar productos adaptados a ello.

Al no presentar a penas glándulas sebáceas y tejido adiposo, es la zona del rostro más expuesta a factores ambientales conocidos como “exposoma”. El exposoma es un término que engloba la radiación solar, los radicales libres, la contaminación, los hábitos de vida y el estrés y como éste afecta a nuestra piel. Además a penas contiene elastina y colágeno por lo que se distiende con facilidad.

El contorno de ojos delata nuestra edad, es donde aparecen los primeros signos de envejecimiento; pero también revela nuestro estilo de vida, horas de sueño, si fumamos o llevamos dietas poco saludables.

Lo que tus ojos dicen de ti

Ojeras: el lado oscuro del contorno

Que levante la mano, quién no se ha levantado una mañana y tras mirarse al espejo, ha renegado de su propio reflejo. Algo grande y morado se ha apoderado de nuestros ojos, hemos mutado a mapaches. Las causas de las ojeras son muchas y variadas, pero la falta de horas de sueño, no es la principal.

Hay personas que tienen cierta predisposición genética a ellas. La posición del seno venoso alrededor del ojo, sumado a la fina piel del contorno, hace que veamos la acumulación de sangre. Esto se traduce en una ojera marcada a lo Drácula.

Otra de las causas de las temidas ojeras, es la falta de hierro. Es recomendable el consumo de verduras de hoja grande, cítricos que favorecen la absorción de hierro, yemas de huevo y carnes rojas.

Y por último la falta de sueño y la edad. En la primera hay una dilatación de los vasos. En la segunda una perdida de la grasa periorbital y afinamiento de la piel. La consecuencia es la caída del párpado y mayor marcado de la ojera.

Malditas Bolsas

Entonces volvemos a renegar del espejo, esta vez la imagen que se nos viene a la cabeza es la de un sapo. Ojos hinchados y bolsas abultadas.

El factor genético y edad juegan en nuestra contra. Existe una pérdida del tono del músculo y de la piel del párpado inferior. Consecuencia, se nos produce un abultamiento de la zona y un descolgamiento.

Si la causa, es debida a una retención de líquidos, este hinchazón sólo aparece al despertarnos. Es importante beber mucha agua, y evitar el consumo de sal.

Patas de gallo y de corral

Una simple foto de móvil cuando sonreímos nos hace conscientes de esas finas líneas que aparecen alrededor de los ojos. A menudo son los primeros signos de envejecimiento de la piel. Su origen está en los gestos expresivos que realizamos con la cara, en factores ambientales o en un estilo de vida poco saludable.

S.O.S y ahora que

Ahora es momento de ponernos manos a la obra y para eso estamos en TRS. La base de todo es la consecución de estilos de vida saludables.

  • Si todavía no tenías suficientes excusas para dejar de fumar, añade una más. El tabaco afecta a la piel, y como no al contorno de ojos. Las líneas de expresión se acentúan y el tono de piel se apaga.
  • Hidrátate por dentro, y por fuera. Bebe mínimo 1.5 L de agua al día.
  • Una alimentación sana y variada es fundamental para nuestra piel. Apuesta por alimentos ricos en antioxidantes. Las semillas, las infusiones, las frutas y las verduras se convertirán en vuestro mejor aliado.
  • Protege tus ojos de la radiación solar, mediante el uso de gafas de sol con protección UV.
  • Duerme mínimo 7 h. El proceso de regeneración de la piel, está más activado por las noches.
  • Ejercita tu contorno de ojos mediante sencillos ejercicios de relajación. Apoya los dedos en las sienes y cierra con fuerza el párpado durante 10 segundos; haz series de 10, y al finalizar cierra ambos ojos, y relaja al expresión durante un minuto.

Ilumina tu mirada

Un buen contorno de ojos no puede faltar en nuestra rutina facial diaria. Elegiremos aquel que mejor se adapte a nuestras necesidades, por ello es importante un buen asesoramiento cosmetológico.

  • Si el problema son las ojeras, el contorno de ojos deberá contener ingredientes activos que ayuden a mejorar la microcirculación. La Vitamina K oxidada, el Gingko y la cafeína, son los más potentes. La mayoría de ellos, además añaden pigmentos reflectantes que mejoran el tono, y nos dan un aspecto de mirada descansada y relajada.
  • Si lo que queremos trabajar son las bolsas por retención, el contornos de ojos de elección, será aquel que contenga principios activos drenantes y descongestivos. La cafeína, el te verde, el hamamelis y la vitamina C, son grandes aliados contra las bolsas. Si queremos una acción express, aplicaremos frio local en la zona durante un par de minutos, y a continuación, el contorno de ojos.
  • Puede que lo que busquemos sea afinar las líneas de expresión y una acción antiarrugas. Para ello buscaremos contornos de ojos ricos en Ácido hialurónico, Retinol, Vitamina C pura y péptidos antiedad.

La técnica es importante

No sólo es importante un buen contorno de ojos, sino también una aplicación correcta del mismo. El contorno de ojos siempre, repito, siempre, lo aplicaremos 2 veces al día. Por la mañana y por la noche, después de la doble limpieza.

Tomaremos una pequeña cantidad de producto en nuestras manos, previamente limpias, del tamaño de un grano de arroz. Iremos desde el interior del ojo, hacia la sien, siguiendo el hueso periorbital. Daremos ligeros golpecitos, con el dedo anular, que es el que menos presión ejerce para estimular la microcirculación. Es importante no olvidarse de la zona de la ceja, la cual también tiende a deshidratarse y perder tonicidad y dar lugar al párpado caído. Repetiremos este movimiento, hasta que el producto esté completamente absorbido.

Desde Tu Rutina Saludable, queremos que luzcáis la mejor de vuestras miradas. Nos escuchamos y nos leemos.

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