Bienvenidos al podcast de tu rutina saludable, episodio 88. Hoy os vamos a hablar de estreñimiento y cómo tener una barriga feliz. Después de casi 90 episodios a nuestras espaldas y a raíz de lo acontecido estos días en la farmacia hemos decidido que por fin era el momento de hablar de estreñimiento, porque tener una buena rutina intestinal forma parte también de una rutina saludable.

Estreñimiento

Origen de la palabra

La palabra estreñimiento deriva del latín, stringere que significa ceñir, atar, comprimir.

¿ Qué es el estreñimiento?

Estar estreñido es una experiencia incómoda y puede interferir en nuestro día a día. Lo normal es ir al baño entre un par de veces al día y tres veces a la semana, dependiendo de cada persona. Se produce estreñimiento cuando nuestro movimiento intestinal funciona más despacio de lo habitual.

TIPOS DE ESTREÑIMIENTO

Existen varios tipos de estreñimiento según la duración del problema, ocasional y crónico. A su vez el estreñimiento crónico se divide en primario y secundario

Estreñimiento ocasional

  • Ocasional: se caracteriza por deposiciones incómodas o poco frecuentes, que se producen menos de tres veces a la semana. Las deposiciones suelen estar secas y/o ser pequeñas, lo que dificulta o incluso hace que sea doloroso evacuar. Otros síntomas que pueden aparecer son dolor y/o abdomen hinchado. Es el que se presenta puntualmente por diversas causas transitorias, como, por ejemplo, modificaciones de la dieta (dietas de adelgazamiento, viajes, etc.), encamamiento, periodos de mayor sedentarismo o debido a algún tratamiento farmacológico puntual como puede ser el hierro, la codeína o el dextrometorfano.

Estreñimiento crónico

El estreñimiento crónico es el que dura más de 3 meses. A su vez el estreñimiento crónico puede dividirse en primario y secundario.

Estreñimiento primario

El estreñimiento primario se caracteriza por una defecación difícil, poco frecuente y/o incompleta sin ninguna causa conocida o enfermedad. Esta es con diferencia la más frecuente en lo que se refiere al estreñimiento. Esto significa que incluso después de una exploración médica exhaustiva, incluidas pruebas diagnósticas, no se pueden detectar las causas responsables de los síntomas del estreñimiento.

Estreñimiento secundario

Este tipo de estreñimiento está asociado a factores que afectan a la rutina de evacuación. Algunos ejemplos de posibles causas orgánicas son el bloqueo o estrechamiento de las zonas intestinales. Numerosas afecciones médicas frecuentes pueden afectar a los músculos o nervios que intervienen en el proceso de las deposiciones y pueden ser la causa del estreñimiento, incluidos

  • Efectos de fármacos
  • Obstrucción mecánica (p. ej., debido a cáncer de colon o de recto, compresión externa de una lesión maligna)
  • Estrechamiento del intestino grueso
  • Anomalías postquirúrgicas
  • Megacolon
  • Fisura anal (desgarro o úlcera abierta que se desarrolla en el revestimiento del intestino grueso)
  • Trastornos del metabolismo, como diabetes mellitus, hipotiroidismo, hipercalcemia, hipopotasemia, hipomagnesemia, uremia
  • Enfermedades crónicas de los músculos y los nervios, como enfermedad de Parkinson, esclerosis múltiple, demencia, lesión de la médula espinal o tumor
  • Otras afecciones, como depresión, anorexia, síndrome del intestino irritable.

Complicaciones del estreñimiento:

Las complicaciones del estreñimiento pueden incluir:

  1. Venas inflamadas en el ano (hemorroides). El esfuerzo por defecar puede causar hinchazón en las venas dentro y alrededor del ano.
  2. Agrietamiento de la piel en el ano (fisura anal). Una deposición grande o dura puede provocar pequeños desgarros en el ano.
  3. Heces que no se pueden expulsar (retención fecal). El estreñimiento puede provocar una acumulación de heces endurecidas que se atascan en los intestinos.
  4. Intestino que sobresale por el ano (prolapso rectal). El esfuerzo por defecar puede provocar que una pequeña cantidad del recto se estire y sobresalga por el ano.
  5. Acumulación de heces en el recto o en el colon (fecaloma), que taponan el flujo normal del tracto intestinal.

Tratamiento farmacológico

Los principales laxantes que podemos encontrarnos en la farmacia son:

Laxantes formadores de masa

Son laxantes que aumentan el tamaño de las heces. Normalmente contienen fibra u otros componentes que no se digieren ni pasan a sangre, por lo que se quedan en la tripa «haciendo bulto». Al aumentar el tamaño del bolo fecal el intestino entiende que tienes que evacuar y estimula los movimientos peristálticos para facilitar la defecación. Este tipo de laxante es muy seguro a largo plazo si se usan correctamente, pero pueden tardar unos días en hacer efecto y pueden alterar la absorción de otros productos (alimentos o medicamentos) que se tomen a la vez (se recomienda separar su toma al menos 2 horas con las tomas de otros medicamentos)

Laxantes osmóticos

Son laxantes que retienen el agua en el intestino, y como antes, aumentan el tamaño de las heces (esta vez con más agua) Para que funcionen necesitas tomar mucha agua (si no, no tendrán nada que retener) También tardan unos días en hacer efecto. Los enemas más conocidos contienen laxantes osmóticos. En este caso son instantáneos porque actúan directamente en el recto.

Laxantes estimulantes

Estos laxantes actúan estimulando directamente el peristaltismo intestinal. Al moverse más rápido el intestino, disminuye por un lado la absorción de líquido y electrolitos (con lo que hay más bolo fecal y está más hidratado) y por otro lado se evacua antes. Los laxantes hechos a base de glicerina además de estimular el peristaltismo son emolientes y tienen actividad osmótica. Estos laxantes suelen hacer efecto en 6-12 horas por vía oral y en 0.5-1 hora por via rectal, por lo que se recomiendan cuando se necesita un efecto a corto plazo. Es importante recordar que su uso debe ser ocasional porque a largo plazo pueden provocar efectos adversos.

Laxantes lubricantes o laxantes emolientes

Facilitan la entrada de los líquidos intestinales dentro de las heces, haciendo que sean más blandas.

TIPS PARA “BARRIGAS FELICES”

  • Incorpora abundantes cantidades de alimentos ricos en fibra en tu dieta, incluidas, frutas, cereales integrales y salvado.
  • Consume menos alimentos con bajo contenido de fibra, como los alimentos procesados.
  • Bebe mucho líquido.
  • Mantente lo más activo posible y procura hacer ejercicio periódicamente.
  • Procura controlar el estrés.
  • Cuando sientas el impulso de defecar, no lo pases por alto.
  • Procura establecer horarios regulares para evacuar el intestino, especialmente después de una comida.
  • Asegúrate de que los niños que empiezan a comer alimentos sólidos consuman suficiente cantidad de fibra.