Todo empieza por un gesto, y en este caso es el de la limpieza facial. Un sencillo paso, pero imprescindible en cualquier rutina facial, tanto para hombres como para mujeres. El episodio 9 de Tu rutina saludable está dedicado a este paso tan importante.

Es importante que hagamos una doble limpieza diaria, mañana y noche, y no, nos  vale sacrificar ninguna de ellas, porque cada una tiene su razón de ser, y siempre podemos recurrir a soluciones de paso, sobre todo para las limpiezas nocturnas, pero sólo para casos de emergencia…que levante la mano, quién no ha llegado de madrugada y ha dicho “uff que pereza, tener que lavarme la cara a estas horas…si lo que me apetece es meterme en la cama.”

Con la limpieza matinal, eliminaremos restos de sudor, toxinas,  y por supuesto los restos de tratamientos de la noche anterior, ¿quién no se levanta por las mañanas con la sensación de tener la cara sucia?

Con la limpieza nocturna, eliminaremos restos de maquillaje, partículas en suspensión que quedan adheridas a  nuestra piel, procedentes del ambiente, y la prepararemos para los tratamientos posteriores ya que una buena limpieza aumenta la efectividad de los mismos.

A la hora de elegir aquellos productos de limpieza que mejor se ajustan a nuestra rutina deberemos tener en cuenta una serie de factores, no sólo relacionados con nuestro tipo de piel, sino también con nuestros gustos, necesidades, tiempo;  porque no es lo mismo un hombre al que le gustan texturas geloides y limpiezas con agua, que una mujer que siente la piel tirante y seca, al final del día y que lo que busca es confort.

En líneas generales, diremos que a las pieles mixtas o grasas, les gustan texturas tipo mousse o gel, productos que implican ser retirados con agua, porque va unido esa percepción de mayor limpieza, y frescor.

Mientras que las pieles secas, buscan confort, hidratación, eliminar esa sensación de tirantez tan característico de este tipo de pieles.

Texturas, texturas.

Agua micelar

El agua micelar es un limpiador de base acuosa que elimina el maquillaje y otras impurezas gracias a unas partí­culas llamadas micelas que atrapan la suciedad como si fueran un imán. Limpian la piel y al mismo tiempo la tonifican. Actualmente nos encontramos con una gran variedad de ellas en la farmacia, dependiendo del tipo de piel que tengamos. Empaparemos un algodón con la solución e iremos haciendo movimientos circulares, empezaremos por la frente, luego la zona central del rostro, para terminar en barbilla, cuello y escote.

Leche Limpiadora

Las leches limpiadoras son productos de limpieza facial de textura untuosa, está especialmente formulada para pieles secas, porque no sólo permiten una limpieza en profundidad sino que también nos  hidratan y proporcionan confort a la piel.  Aplicamos una pequeña cantidad de leche en un disco de algodón y con suaves movimientos circulares desde el interior del rostro hacia afuera y siempre en sentido ascendente, iremos limpiando cada zona, primero la frente, después la zona central del rostro seguida de barbilla y labio superior y, para terminar, el cuello y el escote.

Geles limpiadores y mousse

Para los amantes de la limpieza facial con agua, buscaremos formulaciones que se ajusten a cada tipo de piel, y sobre todo que no resequen. Este tipo de limpieza es la favorita de los hombres, porque  les permite poder hacer uso de ellos en el momento de la ducha.

Abre los ojos

La mayor parte de los productos nos permiten limpiar tanto el rostro como los ojos. Sin embargo, os aconsejamos utilizar productos específicos, ya que la piel del contorno es mucho más fina y sensible.

Generalmente los productos para limpiar los ojos son bifásicos. Nos permiten una limpieza más profunda que incluso elimina los maquillajes más rebeldes, para no parecer un oso panda el día siguiente. Utilizaremos dos discos de algodón, uno para cada ojo, lo empaparemos del limpiador y dibujaremos un 8 tumbado, o un símbolo de infinito, para desmaquillarlos. Recomendamos dos pasadas, sobre todo en caso de maquillajes waterproof.

Limpieza facial en función del tipo de piel.

¿Cómo limpio mi piel si es seca?

En el caso de pieles secas se debe adaptar la limpieza facial. Utilizaremos  productos suaves, no irritantes y que proporcionen hidratación y confort. Deben contener sustancias que eliminen el enrojecimiento y la tirantez.

Generalmente recurriremos a aguas micelares, que arrastran la suciedad y los restos de maquillaje, y que hidratan las zonas más secas.  Otro método de limpieza muy empleado en este tipo de pieles, sobre todo en pieles maduras y secas, son las leches limpiadoras.

¿Cómo limpio mi cara si tengo la piel mixta o grasa?

Para la limpieza facial de pieles mixtas o grasas recurriremos a formulaciones que reequilibren, matifiquen y que regulen la producción de sebo, pero que al mismo tiempo no nos den la sensación de tirantez.

Es una piel que se caracteriza por la aparición de brillos, que va in crescendo a lo largo del día. Se localizan sobre todo en lo que llamamos  zona T, frente y nariz. En farmacia podemos encontrar una gran variedad de productos, un plus, son los geles con pequeñas partículas,  que producen una exfoliación suave diaria, que ayuda a desincrustar los poros. Un must para este tipo de rutina, sería completar la limpieza con un agua micelar a modo de tónico.

Limpieza facial de pieles sensibles

Para la limpieza de la cara si nuestra piel es sensible utilizaremos formulaciones libres de alcohol, hipoalergénicas y sin perfumes. La piel sensible tiende al enrojecimiento, a la sequedad y al picor, especialmente en la zona de las mejillas. Lo ideal son las aguas micelares ya que limpian y tonifican a la vez.

Tips para la limpieza facial de 10.

Para cerrar este episodio/ entrada de blog, aquí van 10 consejos para una limpieza facial perfecta:

  1. Recuerda: Doble limpieza, mañana y noche.
  2. Usa productos adecuados a tu piel y que se adapten a tus hábitos.
  3. Invierte en un cepillo facial… tu piel te lo agradecerá.
  4. Usa productos específicos para la limpieza del contorno de ojos.
  5. Limpia y tonifica para conseguir una piel limpia y radiante.
  6. Exfoliante seguido de mascarilla 2 veces por semana.
  7. El agua fría es tu aliada.
  8. A la hora de secar nuestro rostro, lo haremos sin frotar, siempre a toques y con la toalla limpia.

Recordad por tanto que el secreto de lucir una piel joven y radiante radica en ese primer gesto. Nos leemos en el siguiente post, mientras tanto, escucha nuestros podcasts.

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